
Así que has decidido sumergirte en el mundo de Ethereum. Tal vez lo hayas escuchado de un amigo, leído un artículo sobre el futuro de Web3, o simplemente viste su potencial como un activo transformador. Cualquiera que sea tu razón, bienvenido. Dar este primer paso puede parecer abrumador: una mezcla de emoción y ese temor persistente de cometer un error costoso.