
Seamos honestos por un momento. La palabra “brecha” es uno de los términos más aterradores en el mundo digital, especialmente cuando se trata de tus activos financieros. Ese sudor frío, el corazón acelerado, la necesidad inmediata de revisar cada cuenta que posees—es una reacción visceral. En el mundo de las criptomonedas, donde las transacciones son irreversibles y el panorama está en constante evolución, este miedo es
amplificado.